Derechos humanos en Colombia (El 5 de junio de 2015)

Fuente: Fundación Defensa de Inocentes
Fuente: Fundación Defensa de Inocentes

Fuente: ACDV Editorial
Autores: David Bertet (Presidente) y Mabel González (Integrante)
El 5 de junio de 2015

El día 2 de junio de 2015 se realizó el primer Encuentro Nacional de Victimas de Falsos Testigos, organizado por la asociación colombiana Fundación Defensa de Inocentes. El evento reunió más de 300 víctimas y familiares de víctimas de falsos testigos en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, un lugar simbólico de la ciudad de Bogotá, y contó con la presencia de defensores de los derechos humanos, y medios de comunicación nacionales e internacionales.

Se trató una oportunidad para reunir “victimas sin distinción de condición social, política, ideológica, económica, religiosa, étnica, territorial y de género, y para hacer un llamado urgente a los organismos de justicia nacionales e internacionales sobre la necesidad de actuar eficazmente para impedir la deslegitimación et pérdida de la credibilidad de los colombianos en sus instituciones judiciales.” (Fuente: La Prensa Libre)

« Investiguen a quien les investiga »

El organizador del evento y presidente de la Fundación, dr. Sigifredo López Tobón, inició el encuentro enfatizando la triste existencia del delito de falso testimonio, sea la comisión de dicho delito el resultado de emociones inherentes a los seres humanos, sea por intereses económicos, o por la perspectiva de una reducción de condena, muchos de los falsos testigos de los testimonios en los que las autoridades investigadoras se basan para incriminar y detener a ciudadanos de Colombia, así como en el caso que presentaré más adelante, extranjeros. Sigifredo López estimó que el 20% de los presos en Colombia son víctimas inocentes de falsos testigos y de fraude procesal. El presidente de la Fundación acabó su muy aplaudida intervención con esta recomendación dirigida a las víctimas y a los que las defienden: “Investiguen a quien les investiga”. Efectivamente, si el fenómeno de los falsos testigos resulta tan grave en Colombia, es porque existen funcionarios judiciales, autoridades supuestamente investigadoras, que les dan valor y los utilizan, hasta los solicitan, con vistas a encarcelar a inocentes.

En calidad de observador y de invitado al evento, tuve la oportunidad de escuchar un sinnúmero de testimonios no solamente conmovedores sino verdaderamente aterradores, testimonios de victimas liberadas después de años de encarcelamiento injustificado, testimonios de victimas que todavía se encuentran en procesos viciados, testimonios de madres, padres, esposas, hermanas, hermanos, hijos, hijas, desesperados, abandonados, llorando, gritando su dolor, suplicando que les ayuden y pidiendo justicia para sus cercanos encarcelados, la mayoría de ellos obligados a cumplir condenas de más de 20 años por crímenes que no han cometido.

Entre los testimonios que me impactaron, está el testimonio de la Sra. Angélica Ramírez, locutora de televisión, quién fue acusada injustamente de pertenecer a la guerrilla armada y estuvo cuatro años en la cárcel, antes de ser absuelta. Madre de un hijo menor de edad, la madre expresó con emoción y con llanto, momentos en los que se le perdía la voz, el dolor de estar alejada de su familia, la vergüenza de verse señalada como una delincuente en los medios de comunicación, y la difícil readaptación a la vida cotidiana una vez absuelta. En los momentos de mayor desesperanza, se aferró a Dios, “su único salvador”, como lo expresó la Sra. Ramírez. Ella comparte con la mayoría de los intervinientes la misma fé y sincera gratitud hacia el presidente y el director ejecutivo de la Fundación, los sres. Sigifredo López y Elmer Montaña.

Angélica Ramírez durante su intervención en el foro. Fuente: Twitter
Angélica Ramírez durante su intervención en el foro. Fuente: Twitter

Testimonio #1: Hijo del General Jaime Uscátegui (acceder al sitio de apoyo)

Testimonio #2: Hermana de una víctima

Testimonio #3: Esposa de una víctima

Testimonio #4: Amigo de una víctima

“No defendemos a Judith Brassard porque es canadiense. La defendemos porque es inocente.”

Dediqué mi intervención a la presentación de dos casos de culpables fabricados en Colombia sobre los cuales la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad está trabajando: el caso de Judith Brassard, ciudadana canadiense condenada a 28 años de prisión, quién purga su condena en Santa Marta, víctima de una investigación plagada de irregularidades, marcada por la parcialidad de las autoridades y por la selección muy cuestionable por parte del juzgador de testimonios armados, que carecen de credibilidad, así como el olvido voluntario de declaraciones que denunciaron en su momento otras posibles líneas de investigación, jamás consideradas. “No defendemos a Judith Brassard porque es canadiense. La defendemos porque es inocente”.

Otro caso presentado ante la audiencia fue el caso del ex congresista del departamento de Caquetá Luis Fernando Almario Rojas, víctima de lo que en Colombia se llama el cartel de los falsos testigos. Un caso que cuenta con más de 20 testigos falsos, algunos de ellos condenados por sus declaraciones mentirosas en otros casos, como Fernando Bahamon Céspedes, y sin embargo aceptadas como base misma de la acusación en el caso del Sr. Almario Rojas.

En solidaridad con las víctimas de la fabricación de culpables en México, según las modalidades de ese fenómeno tal y como ocurre, fue mencionado el denominado caso Wallace: un caso de secuestro simulado por parte de la torturadora Isabel Miranda de Wallace quién recibió de Felipe Calderón el premio de derechos humanos en el año 2010.

Después de mi intervención, algunos familiares de víctimas y víctimas se me acercaron para pedir ayuda de la asociación. Me comprometí personalmente a revisar el caso de la señorita Diana Katherin Bermúdez Garzón, una joven de ahora 25 años, quién cumplió 4 años en la cárcel. A mi turno, me acerque a un joven que habló del caso de su amigo de ahora 25 años, capturado a los 19 años y a quien se le imputó entre otros el delito de homicidio en contra de 14 personas. También, me comprometí personalmente a dar seguimiento al caso. Sin dinero, ni su amigo ni el hermano de la víctima, pudieron pagar a un abogado.

Entre los funcionarios públicos que fueron invitados al evento, el actual Procurador General Alejandro Ordoñez fue el único que asistió. Los demás, ignoraron la invitación. Aunque el Procurador habló a favor de la presunción de inocencia y del respeto al estado de derecho, el cuál se ve amenazado por el uso por parte de las fiscalías de testigos falsos, y se presentó como abierto a la revisión de los casos presentados durante el encuentro, no todos los presentes recibieron su intervención con entusiasmo. Algunos de ellos le gritaron repertidamente “mentiroso”, perturbando la alocución del funcionario.

En lo personal y para ser sincero, recibí con cierto escepticismo su llamada a la tolerancia de la ciudadanía hacia las instituciones judiciales, aceptando que “siempre seguirán existiendo errores”, una frase que se me quedó en la memoria. Me pregunto hasta qué punto el Estado colombiano está dispuesto a reconocer el grado de infiltración de los testigos falsos y de la corrupción dentro de sus instituciones, y a actuar de manera radical para evitar que se vuelvan a cometer, no simples errores judiciales, sino crímenes de Estado en contra de sus ciudadanos mediante el uso de falsos testigos, cuyos señalamientos se han utilizado en casos ajenos entre ellos.

Desde mi punto de vista, fue más sistemático y más valiente el análisis que el ex presidente de la Corte Constitucional José Gregorio Hernández hizo de la situación actual del sistema de justicia en Colombia, abogando por una reforma de dicho sistema así como la terminación de la práctica de otorgamiento de beneficios a los desmovilizados de la guerrilla y presos a cambio de testimonios incriminatorios.

A nombre de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, quiero felicitar a los organizadores del evento, entre ellos, al estudiante de derecho Camilo Sanclemente, al presidente Sigifredo López Tobón y al director ejecutivo de la Fundación Elmer Montana, por la calidad de ese primer encuentro sobre y para las víctimas de falsos testigos, así que como por el valor de esta iniciativa. Nos sentimos verdaderamente honrados de compartir con la Fundación la misma esperanza y la misma determinación de luchar contra el cáncer de los testigos falsos, la manipulación de las instituciones y las leyes de funcionarios corruptos, y para sacar a los inocentes de la cárcel. Aprovecho también la ocasión para expresar mis felicitaciones y reconocimiento a Grégoire Ancellin y a Mabel González por su excelente trabajo analítico de los expedientes de Luis Fernando Almario Rojas y de Judith Brassard, así como su inestimable contribución a la misión de la Asociación.

Lo reitero, me comprometo personalmente a dar seguimiento a todas las personas que buscaron la ayuda de nuestra asociación, trabajando mano a mano con la Fundación Defensa de Inocentes, así como con cualquier persona, cualquier grupo, cualquier organización que quiere trabajar para realizar nuestros objetivos de respeto al estado de derecho y a los derechos fundamentales del ser humano, únicos amparos contra las arbitrariedades del poder.